17 de febrero de 2016

El diálogo intercultural (Jesús Alberto Echeverri)

El diálogo intercultural es un texto que abre una discusión respecto a la necesidad de ampliar estudios sobre educación comparada que den cuenta de las limitaciones en la lectura de otras tradiciones y su adaptabilidad con el entorno colombiano, se hace un recorrido por los avances colombianos en términos de pedagogía y ofrece interrogantes que inquietan al lector sobre ésta como disciplina que debe ser tomada en serio para consolidarla.

Hay una denuncia inicial por parte del autor, y la expone a partir de dos nociones: improvisación y servidumbre, en donde esta última es la causante de la primera, así entonces, se llega a la improvisación, es decir, a un constante reinicio de tareas en la medida que estemos atados al consumo externo de modelos pedagógicos a modo de imitación. Se hace necesario promover la acumulación de conocimientos en diálogo con las producciones propias, beber de diversas fuentes de modo enriquecedor, acumulativo y contextualizado.


Proliferación es la característica que el profesor Echeverri acuña al período 1975-2000 en cuanto práctica e investigación pedagógica en Colombia. Tal proliferación se encarga de destacar un problema de identidad respecto de la especificidad en pedagogía y educación, pues se hace necesario un "lenguaje común que permita mediar entre los lenguajes anglosajones, los franceses, los alemanes y el nuestro", si de interculturalidad se quiere hablar. Las posibilidades de una interculturalidad en el discurso pedagógico Colombiano se enfrentan a las problemáticas que de ello devienen, es decir, si bien hay un avance en cuanto traductibilidad conceptual de algunas tendencias pedagógicas, todavía hay vacíos de comunicación entre éstas, como lo ejemplifica Echeverri:

"Cuando en la cultura alemana se habla de "Bildung" no se encuentra un equivalente en la cultura anglosajona"

Sin embargo, ya hay tendencias dadas en el período del que tratamos, éstas permiten delinear posibilidades de traductibilidad y comunicación entre las diferentes tendencias/tradiciones pedagógicas.

Dichos avances son concluídos y analizados por el autor de acuerdo a la poca 'cociencia internacional clara de la necesidad del diálogo intercultural en materia pedagógica y educativa', sin embargo, la proliferación y el refundar la pedagogía en Colombia arrojan inquietudes sobre la subjetividad y el rol del maestro; a la luz de la pedagogía Alemana, en Colombia surge la necesidad de pensar en el maestro no sólo desde los saberes específicos de la ciencia, sino desde su práctica como saber pedagógico.

La importancia de la interculturalidad es desarrollada en el texto y en esta propuesta del maestro Echeverri van en un sentido favorable para los procesos de formación del maestro, tiene que ver con la visibilidad que se le da a la subjetividad en los estudios pedagógicos, la cultura pedagógica alemana se encarga de esto, permitiendo la concepción de la práctica pedagógica como un saber propio del maestro, dice Echeverri que 'el maestro es también un saber al mismo tiempo que hace'. Esta concepción permite también comprometer al maestro con su propia formación, dejar de lado la idea de depósito de conocimientos y emprender la búsqueda de nuevos saberes desde su quehacer, desde su historia única.

Esta mirada permite que el maestro además de transponer la ciencia para llevarla al aula, también transpone lo que sucede en ella para llevarla a discusiones de índole académico/pedagógico con la relevancia que se merezca. Se habla de un "maestro como productor de conceptos e investigación" que permita ir aclarando la especificidad y conceptualización autónoma de la pedagogía.

El autor del texto propone una diferenciación interesante entre campo intelectual de la educación y un campo conceptual de la pedagogía, en donde a la segunda mencionada se le exige la integración con todos los campos, en especial al saber pedagógico del maestro, con la historicidad de los conceptos y definiciones: que se logre superar la teoría sincrónica en el tiempo y más bien se retome la evolución de los conceptos y su adaptación a nuestro contexto para intentar saldar deudas con el concepto de campo intelectual citado desde Mario Díaz, cuya deuda trata de una brecha entre investigadores y maestros connotados como productores y reproductores respectivamente.